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jueves, 31 de diciembre de 2015

“El rol ritual de la mujer en el Rito Francés y su expansión en América” (Parte 2)

Para la época de la Revolución Francesa, en otros escritos dirigidos por hombres a las Asambleas de los Estados Generales, se consignaban las peticiones femeninas. En ellos, las mujeres se quejaban de la miseria, la ignorancia y la prostitución, pero problemas también urgentes como son el divorcio, la igualdad política y el derecho al trabajo, eran olvidados, haciéndose énfasis en la educación de las mujeres, en la maternidad y en la mortandad infantil. 

Además de esto pedían la igualdad en el dominio familiar, económico y político. Se pensaba que la reforma a las leyes del matrimonio era la medida necesaria para la liberación femenina. Se luchaba contra la posesión del cuerpo y de los bienes de la esposa, por parte del esposo.”

“En cuanto a la ilustración y la diferencia de género, particularmente en Francia, se jugaba mucho con la idea de “luz”, especialmente la luz de la razón natural, que por sí sola podía llevar al hombre a la perfección del conocimiento y la sabiduría. Pero esta luz raramente brillaba sobre la situación de la mujer o sobre la opinión que de ella se tenía. Por el contrario, a las mujeres como a los ignorantes salvajes de fuera de Europa occidental, se las vería como carentes de razón innata que era la base de los derechos naturales. Al no poseer cualidades que hacían posible la reforma social, las mujeres eran consideradas un obstáculo para el progreso, no merecedoras de ayuda en su propio proceso de ilustración[1].”



Durante esta misma época empieza a surgir la novela, que combinaba lo doméstico con lo público con mucho éxito, y muchas mujeres empiezan a destacarse en este género, pero pese a ello, eran mal vistas y tenían que escribir bajo pseudónimo masculino, eso sí, en el auge del romanticismo, era bien vista la novela escrita por los hombres, eso sí, con “la sensibilidad de una mujer”.

En este sentido cabe recalcar que entre 1789 y 1793 la lucha de las organizaciones de mujeres y sus peticiones por intervenir directamente en los debates políticos y en la defensa de Francia llegaron a ser desestimadas y suprimidas, siendo un año de considerables privaciones económicas y sufrimientos. Empezaron a surgir las primeras tensiones y divisiones en los diferentes grupos de mujeres y dentro de la Sociedad de Mujeres Republicanas Revolucionarias, al volverse algunas de ellas en contra de su dirigente, Claire Lecombe, y acusarla de conducta inmoral. También existieron tensiones entre la Sociedad, que exigía que las mujeres llevasen la escarapela para realzar su patriotismo, y muchas de las mujeres del mercado de París, que rechazaban la intromisión en sus vidas, presentaron una protesta contra las Mujeres Republicanas Revolucionarias. 

El 30 de octubre de 1793 (u 8 brumario, según el calendario republicano), la creciente hostilidad de la Convención Nacional a la participación política de las mujeres se puso de manifiesto con la clausura de la Sociedad de Mujeres Republicanas Revolucionarias. Poco después, todos los clubes y sociedades de mujeres fueron prohibidos, auspiciado por André Amar, eminente miembro del Comité de Seguridad, que se hacía eco de Rousseau al afirmar que la armonía de la sociedad requería observar la división natural del trabajo basada en el sexo, siendo función de la mujer “preparar las mentes y los corazones de los hijos para la virtud pública, dirigirlos desde temprano hacia el bien, elevar sus almas, educarlos en el culto político a la libertad, en resumen, hacer que se ame la virtud”. 



La moralidad, la naturaleza e incluso el destino de la república, todo ello dependía del cumplimiento de estas obligaciones por parte de las mujeres. Para Amar, el ejercicio de la ciudadanía era derecho de los hombres quienes tenían el derecho a emprender sus negocios y actividades políticas seguros, al saber que sus hogares y familias estaban siendo cuidados por sus esposas, cesando así hasta el 1795 toda agitación llevada a cabo por las mujeres. La participación política de las mujeres llegó a su fin y ellas volvieron a ejercer sus funciones familiares. 

Cuando el nuevo Código Civil introducido por Napoleón en 1804 erradicó los beneficios legales de las mujeres (quienes a partir de 1890 tenían una legislación que permitía el divorcio y limitaba el control paterno), estableciendo y reforzando el poder patriarcal dentro de la vida familiar y evocando los requisitos del ancien régime, la estructura del matrimonio requería del consentimiento paterno para el matrimonio. Estableció la autoridad de los maridos sobre las mujeres[2]. La desconsideración y la desconfianza eran tales que se requería que el marido presenciara el nacimiento de sus hijos y los declarara como suyos para que fueran considerados legítimos. Se les daba además el control total sobre la propiedad familiar y sobre los salarios y ganancias de sus esposas. 

El código napoleónico puso fin a las primeras libertades
conquistadas por las mujeres
en tiempos de la Revolución Francesa

El resultado de la Revolución Francesa fue que las mujeres quedaron totalmente subordinadas a sus maridos, consideradas principales creadoras del hogar y necesitando permiso de sus maridos para dedicarse a trabajos remunerados. Este Código Napoleónico estableció el marco legal para las mujeres en Francia, en los estados alemanes e italianos, y en todos los países conquistados por los ejércitos de Napoleón, así como para aquellos que eligieron adoptarlo a lo largo del siglo XIX como un símbolo del progreso nacional.

La sumisión era absoluta, incapacitando a la mujer
a desarrollarse como ser individual

En resumen, es este el motivo por el cual las Logias de adopción y todo tipo de participación de la mujer quedara restringida hasta que a finales de siglo XIX se creara la masonería mixta como resultado de una escisión con la Gran Logia Central de doce logias simbólicas que constituyeron una nueva obediencia denominada “Gran Logia Simbólica Escocesa”, aprobando algunas el principio de iniciación femenina, pero al no poder ir más allá la logia “Les Libres Penseurs” proclama son autonomía, e inicia el 14 de enero de 1882, bajo el REAA a Maria Deraismes, periodista y militante feminista, y once años más tarde junto a Georges Martin inicia 17 mujeres en marzo de 1893. Luego, el 4 de abril funda una logia denominada “Gran Logia Simbólica Escocesa Mixta de Francia Le Droit Humaine”, que más adelante para el año 1991 da origen a la Ordre maçonnique mixte international “Le Droit Humaine”



En esta misma época, junto a la supervivencia de las logias de adopción, aparece también en Boston, Estados Unidos la Orden de las Eastern Star, que recibe mujeres a condición de que sean hijas, viudas, esposas, hermanos o madres de francmasón que se ocupa principalmente de actividades morales y de caridad.

Para el siglo XX, la francmasonería mixta del Droit Humain se extiende hasta Inglaterra, donde toma el nombre de Co-Masonry, fundando la primera logia mixta el 26 de septiembre de 1902, que tuvo resistencia por parte de la francmasonería femenina inglesa, que tenía desacuerdo con la orden de origen francés en tres puntos:

  1. La sumisión de las logias simbólicas a un Supremo Consejo
  2. La obligación de creer en un principio superior o divino.
  3. La mixticidad, dejando la Co-Masonry de aceptar nuevos miembros masculinos desde 1908 transformándose en una versión femenina de la francamasonería inglesa. Una nueva escisión en 1913, da lugar al aparecimiento de dos obediencias inglesas femeninas casi imposibles de distinguir:
  • The Honourable Fraternity of Antient Masonry (1908)
  • The Honourable Fraternity of Ancient Freemasons (1913)
Paralelamente en Francia, al principio de 1906 la Gran Logia de Francia reactiva las logias de adopción y les da una constitución propia, trabajando junto a los oficiales de la Logia a la cual se encontraban adscritas y de la cual llevaban el nombre precedido por el título Logia de Adopción. En 1907 adoptan una versión renovada del rito tratando temas de sociedad similares a los de los hombres. En 1935, teniendo 9 logias de adopción y con la esperanza de un hipotético acercamiento con las Grandes Logias de la Gran Logia Unida de Inglaterra, la Gran Logia de Francia les da su independencia sin consultarles y les incita a constituirse como obediencia masónica femenina, que para 1945 se constituye como Unión Masónica Femenina de Francia, y que luego originó a la Gran Logia Femenina de Francia, que en 1959 abandona el rito de adopción para adoptar el REAA, a excepción de la Logia Cosmos que lo perpetua. 



Para este siglo, en septiembre del 2010, la asamblea general del Gran Oriente de Francia, decide convertirse en mixta, con la aprobación del 51,5% de los votos, sin embargo esa decisión fue anulada el 6 de mayo del 2011 por su Camara Suprema de Justicia y a pesar de eso contaba para el año 2013 con 919 mujeres reclutadas desde el 2008.

Todo esto fue de la mano con la aparición de nuevos movimientos femeninos que lucharon y lograron implementar el voto femenino, el acceso a la educación y reformas salariales y laborales que tendieran a la igualdad en relación a las condiciones masculinas, y especialmente luego de la segunda guerra mundial. De modo que en 1975 se declara el año internacional de la Mujer, y empieza la equiparación de los derechos de la mujer en el ámbito constitucional de las naciones, siendo la lucha del Consejo de Seguridad de la ONU desde el año 2000 que las mujeres puedan participar en igualdad de condiciones que los hombres en cualquier tipo de institución, incluso por qué no, las iniciáticas, dado que la mujer ha demostrado con creces que no solo es capaz de desenvolverse en el plano público, sino que además, también puede desenvolverse con éxito en el ámbito privado, que era la principal preocupación del hombre y que desestima teorías machistas más contemporáneas como las de René Guenon[3] quien, habiéndose convertido al islamismo, comparaba constantemente el Caos de Occidente con la liberalización de las mujeres occidentales frente a la sumisión de las mujeres orientales, a quienes les atribuía la capacidad de recibir otros procesos iniciáticos diferentes a los hombres, por considerar que carecía de espíritu, todo esto ya a mediados del siglo XX, reproduciendo toda la barbarie que negaba el potencial de la mujer en siglos pasados.

En la actualidad los estamentos de las Naciones Unidas
promueven la participación de la mujer
en todas las áreas y formas asociativas.

Las teorías de Guenon sobre la incapacidad
iniciática de la mujer es errada y machista, 
inspiradas probablemente en su pertenencia al Islam

Es por esto que siendo según Rampont, en su en su obra de 1780, los valores de lo que luego se convierte en la base del Rito Francés, señale que la Logia “es una asamblea de hombres virtuosos o que desean serlo" y que “está dirigido por tanto a quienes “tienen por objetivo el honor, la práctica de las virtudes cristianas y como cualidades sociales la decencia y la humanidad”” siendo que “la decencia es inseparable de una alma bella”, sus miembros están obligados a ser sujetos fieles, buenos hijos, buenos esposos, buenos padres y amigos perfectos, que exige “un espíritu de paz”, afirmando que “la indulgencia, en todos los casos, es preferible a la venganza” y subrayando el “gran principio de la caridad” al que debe ir unido el de la discreción, puesto que “no debe haber más testigos que el cielo y su corazón”, así como al ejercicio de la caridad ejercida con respeto y delicadeza … el corazón es el lugar de esta virtud”, una caridad cuya acepción es más amplia que como hoy la entendemos.

Explicando que “ el sentido de la Fraternidad”, va más allá de la asistencia directa a aquellos que han sido poco ayudados por la fortuna, que la caridad se comprende como un don de la persona efectuado con un objetivo de socorro moral, atento y sin coacción, destinado a sacar del error a quien se extravía, mediante la sola virtud del ejemplo, la atención y el afecto, y que en el discurso del Hermano Orador, tras la Recepción de un nuevo Aprendiz, en L’École des Francs-Maçons de 1748, se redibuje esta virtud de la dulzura y la moderación, así como la necesidad del ejemplo, diciendo:

“He aquí cual es el alma de un verdadero Masón. Su exterior es como su conversación, libre sin licencia, voluptuoso sin indecencia; gusta del placer pero no abusa. Es sobrio sin coacción, liberal sin prodigalidad, humilde sin orgullo, escruta sus propios defectos, trata de corregirlos. A aquellos Hermanos que corresponda, les reprende sin agruras, los ama. Por este rasgo le conoceréis, el solo basta para dibujarlo”.



Manifestando en oposición, un Discurso sobre la Amistad de la misma obra de 1748 designa a aquellos que conviene evitar y dejar aparte:

“Lejos de nosotros esos hombres que, bajo la máscara de una fingida cordialidad, no cuentan para nada con sus semejantes, o que solamente les consideran cuando los necesitan”.

Y que más adelante, el mismo Orador describe lo que sucede cuando “la Sabiduría y la Razón son escuchadas” y que de este modo los Masones “llegan a ser hombres nuevos por el dulzor de su trato con los demás. Concluye, con la nota de lirismo que comportaba siempre estos discursos:

“Una benevolencia sin límite en el círculo de Hermanos produce una felicidad general y el cielo, en el corazón de un verdadero amigo, contempla su imagen”.

Tomando en cuenta que dentro de esta obra, en el Discurso de la Recepción de un Maestro se marca el límite que hay que respetar para conservar todos estos beneficios y proseguir la vía ideal: Puesto que la Masonería nos abre el camino de esta felicidad suprema, felicitémonos unánimemente desde el instante afortunado en que se nos abrió el Templo, y recordémonos que se es Masón en la medida que se es meticuloso en cultivar y seguir sus preceptos”[4], es hoy más necesario que nunca que francmasones y francmasonas libres, poseedores de derechos y leyes que promueven una igualdad real, obren en consecuencia con estos valores que son el corazón del Rito, tanto en Europa, así como por su expansión en América Latina.

Finalmente, quiero abordar el tema de la importancia del trabajo Mixto. Hace años atrás leía de parte de quienes defienden la inclusión de la mujer en la Institución, decir que era estúpido el “no incluir al otro cincuenta por ciento de la humanidad”, pero cuidado que estadísticamente el índice de población de mujeres es mayor que la de los hombres, sin embargo, como esta aseveración aún es generadora de desigualdad y división, entendamos que la mujer es “la humanidad misma”; y si a eso se le suma el rol de importancia que la mujer ejerce como madre, hija, esposa, compañera, profesional (y esto al margen de la libertad de la mujer a decidir si quiere ser madre o no), su rol masónico se hace más indispensable y vigente en un siglo XXI caracterizado por el caos y la confrontación social.

Para quienes impiden su participación en base a los Landmarks, hay que clarificar lo siguiente: “los Landmarks son Principios Generales de Derecho Masónico, o normas de derecho no escrito, que cumplen una importantea tarea fundamentadora, interpretativa, integradora y limitadora”. En este sentido, algunos claros Landmarks son:


  • La Masonería es una Institución cerrada
  • El Simbolismo de la Masonería
  • La Logia, como lugar físico y espiritual de los Masones
  • La Masonería es defensora de los derechos humanos
  • Los Masones son seres humanos de buenas costumbres
  • La Masonería le opone al dogmatismo, el libre examen, el libre pensamiento y la razón
  • La Masonería es ajena como institución a la práctica religiosa
  • La masonería es ajena como institución a la práctica política
  • La masonería es una institución democrática

Es decir, los Landmarks no impiden la participación de la mujer, sino que en base a las razones históricas antes expuestas la no incorporación de la mujer responde más bien a los “Usos y Costumbres” que: “también son normas de derecho no escritas, que sin tener las características de los Landmarks, cumplen una tarea supletoria en el derecho masónico, ante los vacíos de la ley positiva. No pueden estos oponerse a la ley escrita. Pueden ser eliminados, sin que se afecte la esencia de la Orden, y tienen un carácter supletorio ante la ley masónica y están sometidas a un régimen diferente, entre otras razones porque estas no tienen el carácter de esencialidad, inalterabilidad o inmutabilidad.

Por tanto, la pertenencia de la mujer en la masonería, al ser un uso o costumbre obsoleta puede y debe ser eliminada de los parámetros que rigen la masonería para el siglo XXI, donde además, las mujeres nos estamos ganando nuestro espacio a pulso, sin apoyo y a veces con la oposición de “Hermanos” que se manifiestan defensores de la mujer en la masonería, pero que les molesta ver una mujer que piensa, que trabaja, y sigue siendo un soporte fundamental para el desarrollo de los hombres, por esa sensibilidad que la caracteriza como transmisora de valores éticos, morales y sociales, es decir con un nuevo rol activo complementario al del varón, y solo su trabajo conjunto y sin rivalidad puede aportar el equilibrio y el alcance de la Universalidad que el mundo actual necesita.

Dejo por tanto ante vosotros esta visión y voluntad al margen de lo que otras Organizaciones hagan desde sus voluntades, libertades, e ideales, que evidentemente no tienen por qué apegarse a esta.

Olga Vallejo Rueda
Vº Ord.·., Gr.·. 9
Sup.·.Com.·. del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Presidenta de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno - UMURM
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés Roëttiers de Montaelau



Bibliografía
Dr. Jorge Francisco Ferro, Apéndice al “Diccionario Masónico – Entre Columnas”, ed. Lumen, Buenos Aires, 2007, pp. 287 y siguientes.
Género e historia: mujeres en el cambio sociocultural europeo, de 1780 a 1920, Barbara Caine, Glenda Sluga, pp. 22-24, Narcea, s.a. de ediciones.
Género e Historia: mujeres en el…
Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (II) http://racodelallum.blogspot.com.es/2011/12/valores-perennes-del-rito-moderno-en-el.html




[1] Género e historia: mujeres en el cambio sociocultural europeo, de 1780 a 1920, Barbara Caine, Glenda Sluga, pp. 22-24, Narcea, s.a. de ediciones.
[2] El marido tenía la responsabilidad de proteger a su mujer; a su vez ella le debía obediencia. Las mujeres eran legalmente incompetentes: no aptas para ejercer de testigos en certificados de matrimonio, nacimiento o defunción, incapaces de demandar ante un tribunal de justicia sin el consentimiento de su marido, y de hacer o recibir un regalo, herencia o legado sin el consentimiento de éste.
[3] por lo demás no conocemos ningún otro ejemplo de una desviación de este tipo más que la "Masonería mixta", que por tal razón no podrá nunca ser considerada "regular" por nadie que al menos comprenda mínimamente los principios de la Masonería. En el fondo la existencia de esta "Masonería Mixta" (o Co-Masonry como se la denomina en los países de habla inglesa) constituye simplemente una tentativa de introducir en el ámbito iniciático mismo, que por sobre cualquier otro debería estar exento, aquella concepción "igualitaria" que, rehuyendo ver las diferencias de la naturaleza existentes entre los seres, llega hasta atribuir a las mujeres una función propiamente masculina , y que está además manifiestamente en la raíz de todo el "feminismo" contemporáneo.
[4] Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (II) http://racodelallum.blogspot.com.es/2011/12/valores-perennes-del-rito-moderno-en-el.html

miércoles, 2 de diciembre de 2015

“El rol ritual de la mujer en el Rito Francés y su expansión en América” (Parte 1)

A propósito de las Jornadas de Rito Francés de la Academia do Vº Imperio, realizadas en Oporto, el pasado 14 de noviembre, presento a la comunidad masónica y lectores en general un trabajo de investigación sociológica ampliado que comenzará con la publicación de mi ponencia en ese magno evento, y terminará con los resultados de una investigación que he realizado con la colaboración de HHnas.·. de varios países de Latinoamérica y España. Este trabajo forma también parte de la nueva etapa de trabajos que emprenderá el Círculo de Estudios del Rito Francés Roëttiers de Montaleau, así como la Unión Masónica Universal del Rito Moderno - UMURM, y constará de 3 partes.

Jornadas do Rito Francés, Academia do Vº Imperio
Oporto, Portugal

“El rol ritual de la mujer en el Rito Francés y su expansión en América”.

Historia Comparada de la mujer en la masonería y la mujer en el mundo profano.

Es muy difícil no hablar de Mujer y Masonería sin caer en el viejo tema de si existieron mujeres o no en la masonería operativa, y enumerar las fechas históricas en las que aparecieron formalmente espacios masónicos donde la presencia de la mujer cobraba una especial relevancia.

Tampoco se puede dejar de lado los “viejos y trillados discursos” que pretenden explicar porque la Masonería no es un oficio para mujeres sin caer en viejos esquemas “incuestionables” sobre la incapacidad de esta para sostener el equilibrio social o energético, encontrando una serie de matices de excusas que en el fondo reproducen esquemas de pensamientos que el francmasón (hombre) probablemente jamás se ha cuestionado, y repitiendo hasta día de hoy una especie de sugestión que se enraíza en el subconsciente colectivo de algunos Hermanos y a lo que otros Hermanos y Hermanas denominan “pensamiento retrógrado”.

En primer lugar hay que reconocer que las relaciones de producción han sido y son el eje que articula las formas de pensamiento y las relaciones de la sociedad. Existen documentos que demuestran de manera incontestable que la mujer participó como obrera en los gremios medievales, siempre en apoyo a sus maridos, sus padres, o hermanos, Maestros de las obras, para ganar un salario que ayude a sustentar las necesidades del hogar. Así constan libros como el de los Oficios de París de 1268 y los estatutos de las Guilde des Charpentiers de Norwich en 1375.

Por ejemplo, el más antiguo de los Old Charges[1], el Poema “Regius”, en 1390 aproximadamente, cita textualmente lo siguiente:

Línea 42: “and love togeder as syster and brothur” (deben amarse como hermano y hermana).

Línea 204: “but be togeder as systur and brother” (pero estar juntos como hermano y hermana).

Línea 352: “As thawgh they were syster and brother” (como si fueran hermana y hermano)[2].

El “York Manuscript” nº 4[3], menciona: “… the Elders taking the Booke, hee or shee (sic) that is to be made Mason shall lay their hands thereon, and the charge shall be given” ( … habiendo tomado el Libro los Ancianos, aquél o aquella (sic) que será hecho Masón colocará sus manos sobre el mismo, y el deber será dado).

Se pueden enumerar los manuscritos “Hudleston”, derivado de los manuscritos “Colne”, o varios registros en países como Francia o Inglaterra, donde en 1669 fueron nombradas dos viudas como miembros de la Operative Mason’s Court. Por tanto justificar la no participación de las mujeres en la Masonería Especulativa, amparados en este aspecto, ya no es un argumento válido. Pero cuales eran las relaciones de producción y de poder que giraban en torno a la mujer en esta época?


Sin enumerar aquellas culturas antiguas donde la mujer podía cazar por su propia cuenta[4] y controlar la distribución de los recursos o incluso gobernar[5], la mujer en la edad media empieza a ser importante para el matrimonio al pasar a ser una persona que puede aportar dinero a casa y suministrar el dinero de la familia, e incluso en el manejo de la producción agraria para autoconsumo, es decir era útil y de apoyo, de ahí que no sea extraño que trabajaran en los gremios.

Sin duda la fecha de nacimiento formal de la Masonería tal como la conocemos y la practicamos hoy en día, llamada Especulativa, es 1717, en la cual cuatro Logias se unen para formar la Gran Logia de Londres, que luego, en 1723 publicaría las famosas “Constituciones” redactadas por el pastor James Anderson y Jean Théophile Désaguliers que excluye de la práctica especulativa a la mujer, señalando en el artículo III que los miembros de una Logia deben ser:


« […] doivent être hommes de bien et loyaux, nés libres et d'âge mûr et discrets, ni serfs, ni femmes, ni hommes immoraux et scandaleux, mais de bonne réputation. »

Previo a este hecho, en 1671, Poullain de la Barre escribe “la educación de las damas”, un texto que influirá posteriomente en los planteamientos de Condocet, J.S. Mill y en Simone de Beauvoir, es decir, empezaban a plantearse estudios sobre las cuestiones de género que más adelante servirán de base para explicar algunas cosas, sin olvidar que para 1693 los Statuts de la Logia de York también hablaban de mujeres que participaban en sus trabajos.

Luego, en 1712 sucedió un hecho insólito. Elisabeth Adlsworth[6] fue la primera mujer en ser iniciada francmasona luego de haber presenciado una iniciación masónica a través de un agujero en una pared de la biblioteca de su casa que daba a la Logia donde su padre y su hermano trabajaba. Siendo su hermano el Venerable, y habiendo sido sorprendida, la logia se reunió durante más de dos horas, luego de las cuales se le pidió escoger entre ser iniciada o la muerte, y aceptando ser iniciada, va a permanecer como miembro hasta su muerte a la edad de 95 años.



Por otro lado, en 1736, en el continente, el Caballero Ramsay en su célebre discurso masónico expone la prohibición de las mujeres en las Logias, pero no como un tema de principio, sino de “protección de la pureza de nuestras reflexiones y costumbres”

Caballero Ramsay

« Si le sexe est banni, qu'il n'en ait point d'alarmes,
Ce n'est point un outrage[7] à sa fidélité;
Mais on craint que l'amour entrant avec ses charmes,
Ne produise l'oubli de la fraternité.
Noms de frère et d'ami seroient de faibles armes
Pour garantir les cœurs de la rivalité. »

De dónde provenía este “miedo”?


Antes del siglo XVII, las ideas sobre diferenciación de géneros estuvieron influidas por las teorías de los escritores clásicos griegos, para quienes las mujeres carecían de toda esencia por sí mismas y tenían que ser vistas como versiones inferiores de los hombres, tal como describen las ideas de Galeano[8], “las mujeres eran hombres imperfectos que carecían del calor y de la energía que originaban la forma perfecta del hombre y su fuerza física”, es decir solo existía un sexo, el masculino, en el que las mujeres son inferiores al hombre, sin reconocer que era un sexo distinto.

Fue hasta el siglo XVIII que, los estudios de anatomía, empiezan a originar la idea de que los hombres y mujeres eran totalmente opuestos, poseedores de características diametralmente opuestas, y aduciendo que estas diferencias constituían la base para las leyes maritales que concedían a los hombres el poder de mandar sobre las mujeres[9]”. El interés por las diferencias de género estuvo acompañado por la importancia de la energía típicamente varonil, como esencial para la actividad política masculina. 

Esto dio pie a que, años más tarde, tanto Kant como Johannes Gottlieb Fitche[10], dijeran que el impulso sexual masculino estaba íntimamente ligado al impulso por la independencia, la autonomía y la libertad, y que en la pasividad femenina subyace la creencia de que las mujeres no eran merecedoras de derechos políticos ni de la plena ciudadanía, discurso que era la consecuencia de un aparente aumento de la actividad sexual, dentro y fuera del matrimonio, y que por tanto las principales preocupaciones estén relacionadas con el aumento de la promiscuidad y la desintegración de la familia. 

Rousseau decía que la mejor manera de refrenar el impulso del deseo sexual masculino era mantener a la mujer recluida dentro del hogar, como forma de asegurar el orden político y social, excluyéndola por completo de este ámbito, pues su presencia distraería a los hombres, y llevaría consigo la promiscuidad, y su encierro en el hogar las apartaría de las miradas promiscuas de los hombres, preservando la castidad y restringiendo la sexualidad masculina a la vida monógama familiar como un reformador del comportamiento masculino.

Es decir, el reconocimiento como ser racional de la mujer también suponía volver a considerar la conducta y las cualidades morales de las mujeres, fijadas sobre los convencionalismos de un solo modelo de virtud humana[11], especialmente cuando las diferenciaciones cuestionaban por ejemplo, las maneras en que el término “modestia” se usaba para referirse, en el caso de los hombres, a “la sobriedad de mente que enseña al hombre a no tener un concepto de sí mismo más alto de lo que debiera” y, en el caso de las mujeres, solamente la conducta sexual[12].


Siendo imposible en el siglo XVIII tener a las mujeres alejadas de los beneficios que aportaba la masonería, especialmente a las de la alta nobleza, y apoyados en el hecho que las constituciones de Anderson no prohibían recibirlas en banquetes y otros eventos, fueron integradas a partir de 1740 en varias Logias especialmente en Inglaterra, Alemania y Holanda, donde finalmente fueron iniciadas hasta que en 1774, la Gran Logia de Francia y el GODF, presididos entonces por el Conde de Clermont y el Duque de Chartres, crearán las Logias de Adopción, llamadas así por estar adheridas a un taller masculino y contar con las supervisión de un hombre (el Venerable), como una opción para alejar a las mujeres de la proliferación de otras ordenes secretas y de carácter esotéricas que aparecieron a principios del siglo XVIII y que permitían la entrada de mujeres. Se ha de decir que la Masonería de Adopción fue exportada a Latinoamérica, donde influyó en la participación de mujeres que destcaron en los procesos de independencia, mientras, lamentablemente años más tarde en Europa, en 1808, fueron prohibidas por el mismo GODF como contrarias a sus constituciones, sin embargo algunas subsistieron de manera marginal. Por que?

Logias de Adopción

Porque entre 1671 y 1783 los textos que hablan sobre « la educación de las mujeres » de Poullaine de la Barre y Chordelos de Lacros, promovían el poder absoluto de la reforma educativa para liberar a las mujeres. “Antoine Claritat, marqués de Condorcet[13], quien asisitía a los “salones de damas”[14] que proliferaban en la época, influido por la revolución norteamericana, y donde conoció “la seguridad y la libertad de las mujeres en Norteamérica” evidente en aquellos salones de Estados Unidos donde acudían Thomas Paine, Jefferson y Franklin, desarrolla el tema feminista publicando escritos “Acerca de la admisión de las mujeres al derecho civil”. En esos salones,[15] se discutía de letras, artes y política. 

El aparecimiento de las logias femeninas de adopción, donde “las mujeres pueden acceder a los grados de aprendices, compañeras, maestras y maestras perfectas”, y el salón que abre Sofía Condorcet, y que era muy frecuentado en la época, por Beaumarchais, Lafayette, la duquesa Dabrantes, Cabanis, Chènier, Grimm, Adam Smith, Paine, Jefferson y Beccaria[16] hacen que la postura de Condorcet, opuesta a la de Rousseau que afirmaba que “las mujeres solo sirven para cuidarnos y para atormentarnos”, hizo que la lucha de las mujeres se centre en el cuestionamiento de la autoridad marital, de la participación de las mujeres en la política, de la compatibilidad de las tareas maternales y las políticas, manifestando que “la sola diferencia que puede haber entre un hombre y una mujer es obra de la educación”. 

Olympe de Gouges
La lucha por los derechos políticos de la mujer se inició infructuosamente durante la revolución francesa de 1789; sus protagonistas denunciaron que la libertad, la igualdad y la fraternidad sólo se referían a los hombres. Una de las voces de protesta más enérgicas fue la de Olympe de Gouges, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en 1791, dos años después de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Este documento que reclamaba para las mujeres los mismos derechos políticos que disfrutaban los hombres, inclusive el sufragio, no tuvo éxito. De Gouges, en plena vorágine del terror revolucionario fue muerta decapitada en la guillotina.

Olga Vallejo Rueda
Vº Ord.·., Gr.·. 9
Sup.·.Com.·. del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Presidenta de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno - UMURM
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés Roëttiers de Montaelau



[1]
Antiguos Deberes de la Masonería Operativa
[2] La mujer en la masonería operativa medieval, Dr. Jorge Francisco Ferro, Apéndice al “Diccionario Masónico – Entre Columnas”, ed. Lumen, Buenos Aires, 2007, pp. 287 y siguientes.
[3] Actualmente custodiado por la Grand Lodge of York
[4] Esto en la cultura nigeriana Aka.
[5] Como en el caso de Cleopatra.
[6] Nacida en 1693. En 1712 tenía 19 años de edad.
[7] atropello
[8] Mismas que se volvieron a reformular durante el Renacimiento
[9] Hull, 1996
[10] de principios del siglo XIX
[11] el mismo para hombres y para mujeres
[12] Cosa que era criticada por Wollstonecraft, en , pp 35 y 36
[13] 1743-1794, filósofo, sabio y hombre político de orientación jacobina, contaba entre sus múltiples proyectos “los derechos de las mujeres”. Su esposa Sofie de Grouchy, influiría también en sus propuestas.
[14] el salón de Jilia de Lespinasse, donde también acuden Diderot, Helvecio y Turgot, entre otros.
[15] que recibían sólo a pensadores de ideas avanzadas. Los salones más famosos de la época eran el de Lespinasse, Geofrin y Mme. Helvetius. Las damas daban nombre a estos escenarios donde se discutía de las letras, arte y política. A medida que se acerca la fecha clave de 1789 ciertos salones se radicalizan y especializan, sea en la defensa de las letras y las artes, o de las posturas políticas.
[16] Ella, junto con Mme. Helvetius y Mme. De Boufflers, escribe “Cartas sobre la simpatía” (que influyen sobre el texto de Condorcet: “Cartas de un burgués de New Haven a un ciudadano de Virginia”), en las cuales se apunta que la democracia real no ha existido nunca, porque las mujeres no tienen derechos y aconseja, siguiendo la costumbre de las inglesas, que no paguen impuestos, “porque sólo se está legalmente comprometido a los impuestos a favor de los cuales uno ha votado” .

sábado, 18 de julio de 2015

MASONERIA Y MATERNIDAD: UNA PROPUESTA PARA EL SIGLO 21 (Parte 1)

Hace varios años ya que esta publicación apareció en la Revista Cultura Masónica No. 5 que trataba sobre la Mujer y la Masonería, y es por ello que con el fin de retomar un tanto la línea de estudios sociológicos-masónicos, me permitiré transcribir en este blog este trabajo, a fin de crear una base de reflexión y diálogo en temas trascendentales como este que nos atañe a las madres masonas.

Espero les agrade...

La participación de la mujer dentro de los actos masónicos ha sido, y continua siendo fuente de debate, que ha durado varios siglos, y aunque esta controversia no es motivo de este artículo, cabe destacar que en múltiples publicaciones en el internet, incluso dentro de varias reflexiones publicadas por aquellos H.·. que defienden la participación femenina no es raro encontrar expresiones como: “las mujeres son la otra mitad de la humanidad” o interrogantes como “¿por qué no se permite el ingreso a quienes son “madres, esposas, hermanas e hijas” de tan selecto conglomerado de “albañiles”?”, sin embargo, la mala noticia para muchos es que la mujer “no es la otra mitad de la humanidad”; es la “humanidad misma”, por tanto libre para disfrutar la igualdad de todos sus derechos y la equidad de género, con una única diferencia en relación al hombre que es esa bendición llamada “Maternidad”.

Esta realidad que tiene connotaciones históricas, debería permitirnos recordar cómo los convencionalismos de las clases dominantes, y de sus respectivos intereses, ha condenado a la mujer a vivir bajo la sombra del hombre con mitos del tipo: “la mujer nació de la costilla de Adán”; quién habiendo comido del fruto prohibido del Edén, y habiendo incitado a su compañero a comer de ese fruto, debe vivir una vida y una maternidad rezagada, mientras se permite que el fanatismo multiplique en número a los esclavos de la ignorancia, facilitando el mirar imperturbablemente como la aceleración de los tiempos le obliga a vivir en medio de problemas que son formas de violencias sociales frente a las cuales los seres humanos responden con un estado de anomia, sin importar el rol que dentro de la sociedad cumpla la persona, o mejor dicho sea o no francmasón.

De este modo, el fin de este artículo no es el de dar a conocer la importancia de la Maternidad, saber cuál es su esencia o que es lo que implica, sino el de ofrecer un espacio, para que los seres humanos, de buenas costumbres o no, depongan posiciones que impiden el ejercicio de los derechos, anulando aquella fórmula que, desarrollada por Immanuel Kant e impulsada por Benito Juárez, manifiesta que: “el Respeto al Derecho Ajeno es la Paz”, dado que la humanidad desconoce que la supresión de un derecho es “Violencia” y que los mismos vienen dados desde la noble función de “ser padre”, para lo cual el tema “Masonería y Maternidad, una propuesta para el Siglo 21”, propone identificar cual es el estado actual de la francmasona (quien existe, aunque a varios les dé por negarlo) frente a las posiciones más tradicionalistas adoptadas por miembros de la Institución, determinar cuáles son los problemas que vive la mujer en general y la francmasona en particular frente a los problemas contemporáneos, determinar que es la maternidad para los francmasones y determinar que nuevos roles y competencias deben asumir frente a los problemas de nuevo orden, a partir de una reconstrucción hecha a través de una investigación que contó con la participación de Hnas.·. Francmasonas de México, Colombia, Ecuador, Argentina, a fin de establecer una propuesta que genere la caída de paradigmas que aún prefieren ignorar a una mujer que mientras sea libre y de buenas costumbres, el Género no tiene importancia, pues ambos son importantes eslabones dentro de la Cadena de Fraternidad, a fin que cesen los ataques por el no reconocimiento a la otredad.

Masonería y Maternidad en el Siglo XXI

Problemas que enfrenta la sociedad actual visto por las francmasonas

No es de admirarse que la humanidad manifieste cotidianamente que la “Sociedad Actual” atraviesa problemas de diversa índole, que francmasonas de varias latitudes resumen como una carencia de valores “mal entendidos”, evidenciado en el no respeto a los derechos sociales con trabas de acceso a la educación, a los servicios de salud de calidad; a los derechos individuales al recordar que hasta hace escasos años atrás, la mujer era severamente reprimida, viéndose obligada a obedecer lo que le dictaba la voluntad del varón que hacía las veces de “cabeza de familia”; tergiversación en “la relación armónica entre amor y poder, entre generaciones” que se profundiza en “los jóvenes de hoy, que confunden la libertad con el libertinaje”; poniendo en relieve la “ausencia de valores”, que acarrea consecuentemente delincuencia, corrupción, y otras formas de mal trato y violencia, que entre otros, son muestras la débil enseñanza de los valores en quienes conforman la sociedad deviniendo en un ciclo que conduce hacia la decadencia social. A través de luchas sociales la mujer ha alcanzado un poder de decisión, que va de la mano con la responsabilidad de sus actos, viviendo una época de contradicciones pues siendo antes sumamente reprimida y hoy asume un rol “liberal” que tergiversa el sentido real de la libertad”, como manifiestan las Hnas.·. Ecuatorianas.

Un ejemplo de esto nos aporta la problemática social mexicana, que se manifiestan en inseguridad, desempleo, falta de acceso a niveles educativos, impunidad y corrupción en el sistema de justicia, como factores que “generan inestabilidad política, económica y cultural”, dada por una falta de políticas públicas sustentables, la mala administración y el mal manejo de los recursos, generando descontento social10, que finalmente se centra en las dificultades económicas y laborales11, que son al mismo tiempo un reflejo de los problemas que vive cada uno de los países a los que probablemente los lectores pertenece y aunque que los problemas no se generalicen mundialmente, “cuando no se vive en todos los países al mismo tiempo”, como comparten las Hnas.·. Mexicanas, al decir que “la ignorancia de sus pueblos les está llevando a la ruina, pues se exigen

soluciones por parte del gobierno, sin que la ciudadanía caiga en cuenta que tiene la posibilidad de convertirse en gestora de cambio, a fin que la paternalista exigencia se convierta en “cooperación”, o mejor dicho, de “un trabajo en conjunto”, como nos hace caer en cuenta en estas últimas líneas C. Flores.



Problemas que enfrenta la mujer

Las francmasonas consideran que el principal problema que enfrenta la mujer, es el machismo que aún persiste en pleno siglo XXI y no solo dentro de casa, sino en el plano profesional donde enfrenta discriminación “la mujer, que logrando tener una posición privilegiada”, se le imputa como producto del que “tuvo que ver con alguien”, siendo aun ella misma la encargada de desprestigiar a la persona que mira como “enemiga potencial”, generando y naturalizando ese machismo enraizándolo en la sociedad, y promoviendo esa discriminación que afirma que las mujeres no tienen las condiciones para realizar actividades que son inherentes a los “hombres”.

Partiendo desde esta posición, la mujer francmasona enfrenta la obligación moral de trabajar “sin reposo” para demostrar que está capacitada de hacer las actividades que hacen los varones de igual o mejor manera, usando “tacones altos”, teniendo un alto costo el alcanzar la igualdad por ganar espacios laborales, debiendo desempeñar su trabajo eficazmente, auto construyendo respeto y valor, así como también una maternidad desde “el deseo y el disfrute” en un marco de principios democráticos y libertarios, y más aún para “la mujer que al no tener pareja, carece de apoyo y respaldo”, debiendo emprender un sin fin de actividades sin descuidar la familia, haciéndola coincidir completa para la realización de actividades en conjunto.

En México, manifiestan las Hnas.·., el acoso es el principal problema que enfrentan las mujeres, quienes al solicitar un servicio o un empleo reciben el “ofrecimiento de agilizar el asunto” con tratos poco aceptables; además un feminismo confundido con Hembrismo que es el rol femenino del machismo y que no genera equidad, como reflejo del machismo, dirigido por mujeres, convirtiéndose solo en un cambio de rol profundizando las contradicciones actuales en México.

Continuará...

Olga Vallejo Rueda, Vª Ord.·., Gr.·. 9
Sup.·. Com.·. del S.·.C.·.R.·.M.·.E.·.
S.·.G.·.M.·. de la G.·.L.·.M.·.A.·.E.·.