jueves, 31 de diciembre de 2015

“El rol ritual de la mujer en el Rito Francés y su expansión en América” (Parte 2)

Para la época de la Revolución Francesa, en otros escritos dirigidos por hombres a las Asambleas de los Estados Generales, se consignaban las peticiones femeninas. En ellos, las mujeres se quejaban de la miseria, la ignorancia y la prostitución, pero problemas también urgentes como son el divorcio, la igualdad política y el derecho al trabajo, eran olvidados, haciéndose énfasis en la educación de las mujeres, en la maternidad y en la mortandad infantil. 

Además de esto pedían la igualdad en el dominio familiar, económico y político. Se pensaba que la reforma a las leyes del matrimonio era la medida necesaria para la liberación femenina. Se luchaba contra la posesión del cuerpo y de los bienes de la esposa, por parte del esposo.”

“En cuanto a la ilustración y la diferencia de género, particularmente en Francia, se jugaba mucho con la idea de “luz”, especialmente la luz de la razón natural, que por sí sola podía llevar al hombre a la perfección del conocimiento y la sabiduría. Pero esta luz raramente brillaba sobre la situación de la mujer o sobre la opinión que de ella se tenía. Por el contrario, a las mujeres como a los ignorantes salvajes de fuera de Europa occidental, se las vería como carentes de razón innata que era la base de los derechos naturales. Al no poseer cualidades que hacían posible la reforma social, las mujeres eran consideradas un obstáculo para el progreso, no merecedoras de ayuda en su propio proceso de ilustración[1].”



Durante esta misma época empieza a surgir la novela, que combinaba lo doméstico con lo público con mucho éxito, y muchas mujeres empiezan a destacarse en este género, pero pese a ello, eran mal vistas y tenían que escribir bajo pseudónimo masculino, eso sí, en el auge del romanticismo, era bien vista la novela escrita por los hombres, eso sí, con “la sensibilidad de una mujer”.

En este sentido cabe recalcar que entre 1789 y 1793 la lucha de las organizaciones de mujeres y sus peticiones por intervenir directamente en los debates políticos y en la defensa de Francia llegaron a ser desestimadas y suprimidas, siendo un año de considerables privaciones económicas y sufrimientos. Empezaron a surgir las primeras tensiones y divisiones en los diferentes grupos de mujeres y dentro de la Sociedad de Mujeres Republicanas Revolucionarias, al volverse algunas de ellas en contra de su dirigente, Claire Lecombe, y acusarla de conducta inmoral. También existieron tensiones entre la Sociedad, que exigía que las mujeres llevasen la escarapela para realzar su patriotismo, y muchas de las mujeres del mercado de París, que rechazaban la intromisión en sus vidas, presentaron una protesta contra las Mujeres Republicanas Revolucionarias. 

El 30 de octubre de 1793 (u 8 brumario, según el calendario republicano), la creciente hostilidad de la Convención Nacional a la participación política de las mujeres se puso de manifiesto con la clausura de la Sociedad de Mujeres Republicanas Revolucionarias. Poco después, todos los clubes y sociedades de mujeres fueron prohibidos, auspiciado por André Amar, eminente miembro del Comité de Seguridad, que se hacía eco de Rousseau al afirmar que la armonía de la sociedad requería observar la división natural del trabajo basada en el sexo, siendo función de la mujer “preparar las mentes y los corazones de los hijos para la virtud pública, dirigirlos desde temprano hacia el bien, elevar sus almas, educarlos en el culto político a la libertad, en resumen, hacer que se ame la virtud”. 



La moralidad, la naturaleza e incluso el destino de la república, todo ello dependía del cumplimiento de estas obligaciones por parte de las mujeres. Para Amar, el ejercicio de la ciudadanía era derecho de los hombres quienes tenían el derecho a emprender sus negocios y actividades políticas seguros, al saber que sus hogares y familias estaban siendo cuidados por sus esposas, cesando así hasta el 1795 toda agitación llevada a cabo por las mujeres. La participación política de las mujeres llegó a su fin y ellas volvieron a ejercer sus funciones familiares. 

Cuando el nuevo Código Civil introducido por Napoleón en 1804 erradicó los beneficios legales de las mujeres (quienes a partir de 1890 tenían una legislación que permitía el divorcio y limitaba el control paterno), estableciendo y reforzando el poder patriarcal dentro de la vida familiar y evocando los requisitos del ancien régime, la estructura del matrimonio requería del consentimiento paterno para el matrimonio. Estableció la autoridad de los maridos sobre las mujeres[2]. La desconsideración y la desconfianza eran tales que se requería que el marido presenciara el nacimiento de sus hijos y los declarara como suyos para que fueran considerados legítimos. Se les daba además el control total sobre la propiedad familiar y sobre los salarios y ganancias de sus esposas. 

El código napoleónico puso fin a las primeras libertades
conquistadas por las mujeres
en tiempos de la Revolución Francesa

El resultado de la Revolución Francesa fue que las mujeres quedaron totalmente subordinadas a sus maridos, consideradas principales creadoras del hogar y necesitando permiso de sus maridos para dedicarse a trabajos remunerados. Este Código Napoleónico estableció el marco legal para las mujeres en Francia, en los estados alemanes e italianos, y en todos los países conquistados por los ejércitos de Napoleón, así como para aquellos que eligieron adoptarlo a lo largo del siglo XIX como un símbolo del progreso nacional.

La sumisión era absoluta, incapacitando a la mujer
a desarrollarse como ser individual

En resumen, es este el motivo por el cual las Logias de adopción y todo tipo de participación de la mujer quedara restringida hasta que a finales de siglo XIX se creara la masonería mixta como resultado de una escisión con la Gran Logia Central de doce logias simbólicas que constituyeron una nueva obediencia denominada “Gran Logia Simbólica Escocesa”, aprobando algunas el principio de iniciación femenina, pero al no poder ir más allá la logia “Les Libres Penseurs” proclama son autonomía, e inicia el 14 de enero de 1882, bajo el REAA a Maria Deraismes, periodista y militante feminista, y once años más tarde junto a Georges Martin inicia 17 mujeres en marzo de 1893. Luego, el 4 de abril funda una logia denominada “Gran Logia Simbólica Escocesa Mixta de Francia Le Droit Humaine”, que más adelante para el año 1991 da origen a la Ordre maçonnique mixte international “Le Droit Humaine”



En esta misma época, junto a la supervivencia de las logias de adopción, aparece también en Boston, Estados Unidos la Orden de las Eastern Star, que recibe mujeres a condición de que sean hijas, viudas, esposas, hermanos o madres de francmasón que se ocupa principalmente de actividades morales y de caridad.

Para el siglo XX, la francmasonería mixta del Droit Humain se extiende hasta Inglaterra, donde toma el nombre de Co-Masonry, fundando la primera logia mixta el 26 de septiembre de 1902, que tuvo resistencia por parte de la francmasonería femenina inglesa, que tenía desacuerdo con la orden de origen francés en tres puntos:

  1. La sumisión de las logias simbólicas a un Supremo Consejo
  2. La obligación de creer en un principio superior o divino.
  3. La mixticidad, dejando la Co-Masonry de aceptar nuevos miembros masculinos desde 1908 transformándose en una versión femenina de la francamasonería inglesa. Una nueva escisión en 1913, da lugar al aparecimiento de dos obediencias inglesas femeninas casi imposibles de distinguir:
  • The Honourable Fraternity of Antient Masonry (1908)
  • The Honourable Fraternity of Ancient Freemasons (1913)
Paralelamente en Francia, al principio de 1906 la Gran Logia de Francia reactiva las logias de adopción y les da una constitución propia, trabajando junto a los oficiales de la Logia a la cual se encontraban adscritas y de la cual llevaban el nombre precedido por el título Logia de Adopción. En 1907 adoptan una versión renovada del rito tratando temas de sociedad similares a los de los hombres. En 1935, teniendo 9 logias de adopción y con la esperanza de un hipotético acercamiento con las Grandes Logias de la Gran Logia Unida de Inglaterra, la Gran Logia de Francia les da su independencia sin consultarles y les incita a constituirse como obediencia masónica femenina, que para 1945 se constituye como Unión Masónica Femenina de Francia, y que luego originó a la Gran Logia Femenina de Francia, que en 1959 abandona el rito de adopción para adoptar el REAA, a excepción de la Logia Cosmos que lo perpetua. 



Para este siglo, en septiembre del 2010, la asamblea general del Gran Oriente de Francia, decide convertirse en mixta, con la aprobación del 51,5% de los votos, sin embargo esa decisión fue anulada el 6 de mayo del 2011 por su Camara Suprema de Justicia y a pesar de eso contaba para el año 2013 con 919 mujeres reclutadas desde el 2008.

Todo esto fue de la mano con la aparición de nuevos movimientos femeninos que lucharon y lograron implementar el voto femenino, el acceso a la educación y reformas salariales y laborales que tendieran a la igualdad en relación a las condiciones masculinas, y especialmente luego de la segunda guerra mundial. De modo que en 1975 se declara el año internacional de la Mujer, y empieza la equiparación de los derechos de la mujer en el ámbito constitucional de las naciones, siendo la lucha del Consejo de Seguridad de la ONU desde el año 2000 que las mujeres puedan participar en igualdad de condiciones que los hombres en cualquier tipo de institución, incluso por qué no, las iniciáticas, dado que la mujer ha demostrado con creces que no solo es capaz de desenvolverse en el plano público, sino que además, también puede desenvolverse con éxito en el ámbito privado, que era la principal preocupación del hombre y que desestima teorías machistas más contemporáneas como las de René Guenon[3] quien, habiéndose convertido al islamismo, comparaba constantemente el Caos de Occidente con la liberalización de las mujeres occidentales frente a la sumisión de las mujeres orientales, a quienes les atribuía la capacidad de recibir otros procesos iniciáticos diferentes a los hombres, por considerar que carecía de espíritu, todo esto ya a mediados del siglo XX, reproduciendo toda la barbarie que negaba el potencial de la mujer en siglos pasados.

En la actualidad los estamentos de las Naciones Unidas
promueven la participación de la mujer
en todas las áreas y formas asociativas.

Las teorías de Guenon sobre la incapacidad
iniciática de la mujer es errada y machista, 
inspiradas probablemente en su pertenencia al Islam

Es por esto que siendo según Rampont, en su en su obra de 1780, los valores de lo que luego se convierte en la base del Rito Francés, señale que la Logia “es una asamblea de hombres virtuosos o que desean serlo" y que “está dirigido por tanto a quienes “tienen por objetivo el honor, la práctica de las virtudes cristianas y como cualidades sociales la decencia y la humanidad”” siendo que “la decencia es inseparable de una alma bella”, sus miembros están obligados a ser sujetos fieles, buenos hijos, buenos esposos, buenos padres y amigos perfectos, que exige “un espíritu de paz”, afirmando que “la indulgencia, en todos los casos, es preferible a la venganza” y subrayando el “gran principio de la caridad” al que debe ir unido el de la discreción, puesto que “no debe haber más testigos que el cielo y su corazón”, así como al ejercicio de la caridad ejercida con respeto y delicadeza … el corazón es el lugar de esta virtud”, una caridad cuya acepción es más amplia que como hoy la entendemos.

Explicando que “ el sentido de la Fraternidad”, va más allá de la asistencia directa a aquellos que han sido poco ayudados por la fortuna, que la caridad se comprende como un don de la persona efectuado con un objetivo de socorro moral, atento y sin coacción, destinado a sacar del error a quien se extravía, mediante la sola virtud del ejemplo, la atención y el afecto, y que en el discurso del Hermano Orador, tras la Recepción de un nuevo Aprendiz, en L’École des Francs-Maçons de 1748, se redibuje esta virtud de la dulzura y la moderación, así como la necesidad del ejemplo, diciendo:

“He aquí cual es el alma de un verdadero Masón. Su exterior es como su conversación, libre sin licencia, voluptuoso sin indecencia; gusta del placer pero no abusa. Es sobrio sin coacción, liberal sin prodigalidad, humilde sin orgullo, escruta sus propios defectos, trata de corregirlos. A aquellos Hermanos que corresponda, les reprende sin agruras, los ama. Por este rasgo le conoceréis, el solo basta para dibujarlo”.



Manifestando en oposición, un Discurso sobre la Amistad de la misma obra de 1748 designa a aquellos que conviene evitar y dejar aparte:

“Lejos de nosotros esos hombres que, bajo la máscara de una fingida cordialidad, no cuentan para nada con sus semejantes, o que solamente les consideran cuando los necesitan”.

Y que más adelante, el mismo Orador describe lo que sucede cuando “la Sabiduría y la Razón son escuchadas” y que de este modo los Masones “llegan a ser hombres nuevos por el dulzor de su trato con los demás. Concluye, con la nota de lirismo que comportaba siempre estos discursos:

“Una benevolencia sin límite en el círculo de Hermanos produce una felicidad general y el cielo, en el corazón de un verdadero amigo, contempla su imagen”.

Tomando en cuenta que dentro de esta obra, en el Discurso de la Recepción de un Maestro se marca el límite que hay que respetar para conservar todos estos beneficios y proseguir la vía ideal: Puesto que la Masonería nos abre el camino de esta felicidad suprema, felicitémonos unánimemente desde el instante afortunado en que se nos abrió el Templo, y recordémonos que se es Masón en la medida que se es meticuloso en cultivar y seguir sus preceptos”[4], es hoy más necesario que nunca que francmasones y francmasonas libres, poseedores de derechos y leyes que promueven una igualdad real, obren en consecuencia con estos valores que son el corazón del Rito, tanto en Europa, así como por su expansión en América Latina.

Finalmente, quiero abordar el tema de la importancia del trabajo Mixto. Hace años atrás leía de parte de quienes defienden la inclusión de la mujer en la Institución, decir que era estúpido el “no incluir al otro cincuenta por ciento de la humanidad”, pero cuidado que estadísticamente el índice de población de mujeres es mayor que la de los hombres, sin embargo, como esta aseveración aún es generadora de desigualdad y división, entendamos que la mujer es “la humanidad misma”; y si a eso se le suma el rol de importancia que la mujer ejerce como madre, hija, esposa, compañera, profesional (y esto al margen de la libertad de la mujer a decidir si quiere ser madre o no), su rol masónico se hace más indispensable y vigente en un siglo XXI caracterizado por el caos y la confrontación social.

Para quienes impiden su participación en base a los Landmarks, hay que clarificar lo siguiente: “los Landmarks son Principios Generales de Derecho Masónico, o normas de derecho no escrito, que cumplen una importantea tarea fundamentadora, interpretativa, integradora y limitadora”. En este sentido, algunos claros Landmarks son:


  • La Masonería es una Institución cerrada
  • El Simbolismo de la Masonería
  • La Logia, como lugar físico y espiritual de los Masones
  • La Masonería es defensora de los derechos humanos
  • Los Masones son seres humanos de buenas costumbres
  • La Masonería le opone al dogmatismo, el libre examen, el libre pensamiento y la razón
  • La Masonería es ajena como institución a la práctica religiosa
  • La masonería es ajena como institución a la práctica política
  • La masonería es una institución democrática

Es decir, los Landmarks no impiden la participación de la mujer, sino que en base a las razones históricas antes expuestas la no incorporación de la mujer responde más bien a los “Usos y Costumbres” que: “también son normas de derecho no escritas, que sin tener las características de los Landmarks, cumplen una tarea supletoria en el derecho masónico, ante los vacíos de la ley positiva. No pueden estos oponerse a la ley escrita. Pueden ser eliminados, sin que se afecte la esencia de la Orden, y tienen un carácter supletorio ante la ley masónica y están sometidas a un régimen diferente, entre otras razones porque estas no tienen el carácter de esencialidad, inalterabilidad o inmutabilidad.

Por tanto, la pertenencia de la mujer en la masonería, al ser un uso o costumbre obsoleta puede y debe ser eliminada de los parámetros que rigen la masonería para el siglo XXI, donde además, las mujeres nos estamos ganando nuestro espacio a pulso, sin apoyo y a veces con la oposición de “Hermanos” que se manifiestan defensores de la mujer en la masonería, pero que les molesta ver una mujer que piensa, que trabaja, y sigue siendo un soporte fundamental para el desarrollo de los hombres, por esa sensibilidad que la caracteriza como transmisora de valores éticos, morales y sociales, es decir con un nuevo rol activo complementario al del varón, y solo su trabajo conjunto y sin rivalidad puede aportar el equilibrio y el alcance de la Universalidad que el mundo actual necesita.

Dejo por tanto ante vosotros esta visión y voluntad al margen de lo que otras Organizaciones hagan desde sus voluntades, libertades, e ideales, que evidentemente no tienen por qué apegarse a esta.

Olga Vallejo Rueda
Vº Ord.·., Gr.·. 9
Sup.·.Com.·. del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Presidenta de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno - UMURM
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés Roëttiers de Montaelau



Bibliografía
Dr. Jorge Francisco Ferro, Apéndice al “Diccionario Masónico – Entre Columnas”, ed. Lumen, Buenos Aires, 2007, pp. 287 y siguientes.
Género e historia: mujeres en el cambio sociocultural europeo, de 1780 a 1920, Barbara Caine, Glenda Sluga, pp. 22-24, Narcea, s.a. de ediciones.
Género e Historia: mujeres en el…
Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (II) http://racodelallum.blogspot.com.es/2011/12/valores-perennes-del-rito-moderno-en-el.html




[1] Género e historia: mujeres en el cambio sociocultural europeo, de 1780 a 1920, Barbara Caine, Glenda Sluga, pp. 22-24, Narcea, s.a. de ediciones.
[2] El marido tenía la responsabilidad de proteger a su mujer; a su vez ella le debía obediencia. Las mujeres eran legalmente incompetentes: no aptas para ejercer de testigos en certificados de matrimonio, nacimiento o defunción, incapaces de demandar ante un tribunal de justicia sin el consentimiento de su marido, y de hacer o recibir un regalo, herencia o legado sin el consentimiento de éste.
[3] por lo demás no conocemos ningún otro ejemplo de una desviación de este tipo más que la "Masonería mixta", que por tal razón no podrá nunca ser considerada "regular" por nadie que al menos comprenda mínimamente los principios de la Masonería. En el fondo la existencia de esta "Masonería Mixta" (o Co-Masonry como se la denomina en los países de habla inglesa) constituye simplemente una tentativa de introducir en el ámbito iniciático mismo, que por sobre cualquier otro debería estar exento, aquella concepción "igualitaria" que, rehuyendo ver las diferencias de la naturaleza existentes entre los seres, llega hasta atribuir a las mujeres una función propiamente masculina , y que está además manifiestamente en la raíz de todo el "feminismo" contemporáneo.
[4] Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (II) http://racodelallum.blogspot.com.es/2011/12/valores-perennes-del-rito-moderno-en-el.html

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