martes, 13 de diciembre de 2011

Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (II y III)

Continuando con el aporte hecho por el Q.H. Joaquim Villalta, es un placer reproducir en este espacio las partes 2 y 3 de los "Valores perennes del Rito Moderno", aquellos sobre los que vale trabajar y recuperar de ser menester.


Disfruten de la Lectura.

M.M. Yuguito

Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (II)

Sobre el sentido de la Fraternidad, más allá de la asistencia directa a aquellos que han sido poco ayudados por la fortuna, la caridad se comprende como un don de la persona efectuado con un objetivo de socorro moral, atento y sin coacción, destinado a sacar del error a quien se extravía, mediante la sola virtud del ejemplo, la atención y el afecto. Un discurso del Hermano Orador, tras la Recepción de un nuevo Aprendiz, en L’École des Francs-Maçons de 1748, redibuja esta virtud de la dulzura y la moderación, así como la necesidad del ejemplo:
“He aquí cual es el alma de un verdadero Masón. Su exterior es como su conversación, libre sin licencia, voluptuoso sin indecencia; gusta del placer pero no abusa. Es sobrio sin coacción, liberal sin prodigalidad, humilde sin orgullo, escruta sus propios defectos, trata de corregirlos. A aquellos Hermanos que corresponda, les reprende sin agruras, los ama. Por este rasgo le conoceréis, el solo basta para dibujarlo”.
En oposición, un Discurso sobre la Amistad de la misma obra de 1748 designa a aquellos que conviene evitar y dejar aparte:
“Lejos de nosotros esos hombres que, bajo la máscara de una fingida cordialidad, no cuentan para nada con sus semejantes, o que solamente les consideran cuando los necesitan”.
Más adelante, el mismo Orador describe lo que sucede cuando “la Sabiduría y la Razón son escuchadas” y que de este modo los Masones “llegan a ser hombres nuevos por el dulzor de su trato con los demás. Concluye, con la nota de lirismo que comportaba siempre estos discursos:
“Una benevolencia sin límite en el círculo de Hermanos produce una felicidad general y el cielo, en el corazón de un verdadero amigo, contempla su imagen”.
Dentro de esta obra, en el Discurso de la Recepción de un Maestro se marcará el límite que hay que respetar para conservar todos estos beneficios y proseguir la vía ideal: Puesto que la Masonería nos abre el camino de esta felicidad suprema, felicitémonos unánimemente desde el instante afortunado en que se nos abrió el Templo, y recordémonos que se es Masón en la medida que se es meticuloso en cultivar y seguir sus preceptos”.
Joaquim Villalta, Vª Orden de Sabiduría, Gr.·. 9
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Supremo Consejo del Rito Moderno – Brasil
Miembro del Gran Capítulo General de España

 

Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (III)


Otro valor perenne es el del compromiso adquirido por el candidato antes de que sea recibido Aprendiz Masón, condición de la cual todo miembro de la Orden se siente honrado en haber alcanzado.
Este compromiso se pone de manifiesto en la primera masonería ya en el instante que el Candidato es introducido en la Cámara de Reflexión tras haber superado la primera prueba de admisión por Unanimidad.

Esta Cámara, poco iluminada y sencillamente amueblada, tiene por objeto librar al individuo a sus reflexiones ya que como indica el Flambeau du Maçon de 1811 “ todo aquel que quiera abrazar un estado nunca reflexionará lo suficiente sobre toda la serie de compromisos que deberá contraer; y en semejantes circunstancias, siempre hay que sondear los pliegues del corazón en el silencio”.

Debe remarcarse que para nada aparece la cuestión de un testamento filosófico, puesto que no se trata en modo alguno el tema de la muerte para esta primera Recepción. Cabe recordar que evolucionamos en el cuadro de un sistema, originalmente practicado en dos grados, que no contemplaba el ciclo muerte-renacimiento ni hacía mención a mito alguno que le refiriera.

Por el contrario, se trata de una elección clara para efectuar y luego para asumir, tras haber obtenido la aprobación unánime que antes comentábamos, tras haber indagado en su vida cotidiana, mirándole a los ojos, y no bajo venda. El uso del pase bajo venda en el Rito Moderno o Francés es muy tardío. Se remonta al GOF de finales del siglo XIX y a la influencia de las prácticas propias del REAA. Esta evolución contraria a la tradición del rito, estuvo destinada sobretodo a compensar los vacíos operados tras la revisión de los rituales llevada a cabo.

Es entonces, en ese entorno de la Cámara de Reflexión, donde el individuo debe definirse, ante los símbolos de esperanza que constituyen el pan, el agua y la luz, y ante los relativos a la esterilidad que representan la sal, el azufre y el cráneo. Debe a su alrededor contemplar las inscripciones que le incitan a la actitud humilde, la sinceridad y la perseverancia. Solamente de ese modo, tras esa reflexión simbólica, podrá con convicción adquirir los compromisos que le permitan salir del abismo, las tinieblas y ver la luz.

Joaquim Villalta, Vª Orden de Sabiduría, Gr.·. 9
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Supremo Consejo del Rito Moderno – Brasil
Miembro del Gran Capítulo General de España

domingo, 4 de diciembre de 2011

Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (I) - Del blog: Racó de la Llum

Entre las cosas que valen la pena recordar, se encuentran todos aquellos elementos históricos que proporcionan identidad en torno a la esencia de las cosas o de las experiencias, es por ello que conviene a todo buscador, tanto al interior como al exterior de la Institución, comprender estos orígenes, asimilarlos y experimentar lo asimilado a través de las facultades del entendimiento y la razón.

Esa reflexión es la que brinda a través de sus investigaciones y publicaciones el Q. H. Joaquim Villalta, quien como referente en el desarrollo de los estudios masonológicos, nos comparte en torno a la siguiente serie de publicaciones en torno a los "Valores" que desde el siglo XVIII y hasta la presente, se encuntran presentes en mayor o menor grado en las diferentes variaciones que ha adoptado el Rito de los Modernos o conocido como Francés.

Dice la epistemología que todo conocimiento actual tiene por base un conocimiento del pasado (incluso un conocimiento mítico), que en condiciones adecuadas, ayuda a tomar consciencia del ser y del deber ser de aquellos fenómenos naturales y positivos encontrados en el largo camino de evolución o cambio del mundo.

Se deja a consideración de los lectores, la siguiente serie de publicacione, esperando como habitualmente sean de beneficio y provecho. 

Fraternalmente:

M.M. Yuguito


 Valores perennes del Rito Moderno en el XVIII (I) 
 
Intentaremos en varias entradas exponer una serie de valores perennes de la Masonería del XVIII que permanecen plenamente vigentes más allá de las diversas transformaciones rituales que ha sufrido el Rito Moderno ya bien sea por motivos de regulación u homogenización, o en otros casos,  por “modismos” obedienciales en sintonía con determinadas corrientes de pensamiento en momentos históricos concretos.
Así pues, apreciaríamos la viabilidad práctica de la puesta en escena y su objeto final, cual hilo conductor, de cualquier ritual continental elaborado en este siglo.
No debe sorprendernos esta generalización puesto que el calificativo del Rito fue tardío, y al referirnos a la Masonería, hablamos indubitablemente del Rito Moderno.
La apelación Rito Moderno ha quedado pues asociada, y calificada a posteriori, para designar el sistema ritual que atravesó el Canal de la mancha proveniente de la Gran Logia de Londres. Indiscutiblemente este fue el ritual conocido por las primeras logias constituidas en Francia y los Países Bajos, y el de la primera Gran Logia Francesa.

De esta herencia, que obviamente aportó sus usos locales o modificaciones particulares, pero siempre manteniendo su estructura simbólica, el Gran Oriente de Francia marcó una Regulación finalizada en 1786 (Régulateur du Maçon) para los Grados Simbólicos, así como también lo hizo desde 1784 el Gran Capítulo General de Francia para los Grados Capitulares. Otros Orientes europeos siguieron sus propias estructuras, aunque en buena medida, o bien por mimetismo o imposición política, acabaron adoptando este sistema en Siete Grados para el Rito “a secas”.

En el siglo XIX, la expansión de los ritos denominados escoceses generará la aparición de las denominaciones equivalentes (en esa época sí, hoy ya es más discutible) de Rito Francés o Rito Moderno. Vemos como por ejemplo, Vuillaume tituló una parte de su manual Tuileur du Rite Français ou Moderne o Bazot con su Tuileur-Expert en el apartado dedicado al mismo.
Pero no entremos a valorar ahora donde y porqué se ha mantenido una u otra denominación, y si a día de hoy algunas prácticas apeladas Rito Francés han perdido la naturaleza Moderna de sus orígenes. 

Volviendo al mensaje masónico original, contemplemos en primer lugar cómo se exponía la práctica de las virtudes:
Rampont, en su en su obra de 1780, nos señala que la Logia “es una asamblea de hombres virtuosos o que desean serlo". Está dirigido por tanto a quienes “tienen por objetivo el honor, la práctica de las virtudes cristianas y como cualidades sociales la decencia y la humanidad”. Prosigue diciendo que “la decencia es inseparable de una alma bella”. El candidato debe tener pues las cualidades de “sujeto fiel, buen hijo, buen esposo, buen padre y amigo perfecto”. Obviamente podríamos entrar en un debate profundo para analizar esos niveles de “Bondad”, si bien, por contraste, llegaríamos a un rápido entente sobre sus opuestos. Rampod nos indica también la exigencia de “un espíritu de paz”, afirmando que “la indulgencia, en todos los casos, es preferible a la venganza” y subrayando el “gran principio de la caridad” al que debe ir unido el de la discreción, puesto que “no debe haber más testigos que el cielo y su corazón”.

Otra pincelada nos la da Uriot en Le secret des Francs-Maçons mis en évidence, de 1742, cuando expone que “Arquitectura, elocuencia, poesía, pintura, música, filosofía, moral, historia, delicados placeres y reglas para la sabiduría, he aquí el objeto de nuestros encuentros” pero apunta como esencial que “entre nosotros sin la caridad, todas las otras virtudes no son nada … Este acto de caridad se ejerce con respeto y delicadeza … el corazón es el lugar de esta virtud”, una caridad cuya acepción es más amplia que como hoy la entendemos.

Joaquim Villalta, Vª Orden de Sabiduría, Gr.·. 9
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Supremo Consejo del Rito Moderno – Brasil
Miembro del Gran Capítulo General de España